Walter cuida y lava los carros que se parquean cerca al lugar donde trabajo e intenta mantener siempre limpias las calles, barriendo las hojas y las basuras que deja la gente.
Aunque Walter siempre me saluda con una sonrisa, hace una semana estaba muy preocupado: Unos policías lo habían insultado y amenazado pues el perro que siempre lo acompaña tuvo un altercado con el perro de una vecina.
Estaba triste porque le dijeron que tenía que irse del lugar y que si no lo hacía le iban a quitar a su perro, su única compañia.
Por esa razón su perro tenía un cordón, quería que no le pasara nada.
El lunes vi a Walter solo, estaba muy triste. Me contó que los policías llegaron en una moto para quitarle a su perro. Lo dejaron sin su amigo.
Walter sigue limpiando carros, melancólico y solo.
¡Qué infelices! No entiendo cómo fue el problema con la dichosa vecina. El perro de Walter era muy noble y tranquilo. Siempre lo acompañaba, siempre estaba a su lado. Era un fiel compañero. Infelices. Creen que una chaqueta les da poder sobre las personas, creen que pueden terminar con la vida de un pobre animal.
